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Una nueva era económica

Alberto D'Andrea - Director de la Licenciatura en Biotecnologia, Universidad Argentina de la Empresa

El despilfarro de energía fósil y la falta de previsión de los protagonistas de la era industrial llevaron a la humanidad al borde de la catástrofe. Según el autor, a partir de la biotecnología se está gestando “una forma revolucionaria de organizar el planeta”.
El fin de la era industrial nos dejó como herencia una problemática generalizada de difícil solución originada fundamentalmente por cuatro aspectos: Agotamiento de la energía fósil-extractiva, -antes abundante y barata-, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global, declive constante de la diversidad biológica, importante incremento de la población mundial. El círculo virtuoso de la naturaleza se rompió al utilizarse combustibles fósiles que fueron sacados de su almacenamiento y transformados en dióxido de carbono. Si bien se conocían las consecuencias en el largo plazo, se prefirió contar con combustible “barato” y, precisamente en esto, se basó la bonanza de la era industrial.
Hoy nos encontramos con un futuro empeñado debido al agotamiento inminente de la energía barata, al calentamiento global y al declive constante de la diversidad biológica. Este escenario resulta aún más crítico si consideramos el incremento de la población mundial que implica mayores necesidades en término de tierra, agua, energía, alimentos y recursos para la salud.
En el marco de esta coyuntura, confluyen una serie de fuerzas tecnológicas y sociales que conforman una matriz operativa como sustento de una nueva era económica. Se comienza a gestar una forma revolucionaria de organizar el planeta a través de la biotecnología.
La importancia socioeconómica de la biotecnología la podemos evaluar, tanto de la óptica empresarial, como por ejemplo Alfred Chandler, un estudioso de la evolución de las grandes empresas por años, señala tres revoluciones tecnológicas en este siglo: “la industrial, la de la alta tecnología, y la biotecnológica”; como un enfoque centrado en las necesidades humanas. Bajo la denominación de necesidades humanas primarias se suele agrupar todos aquellos requerimientos relacionados con cuestiones fisiológicas de los individuos. Las respuestas de la biotecnología a necesidades primarias como la salud, alimentación, energía y cuidado del medio ambiente permiten estimar su incidencia socioeconómica actual y futura.
La contribución de la biotecnología en el área de la salud es importante, y basta citar los métodos de diagnóstico de enfermedades a nivel molecular como los anticuerpos monoclonales y los biochips; o los medicamentos de última generación obtenidos a partir de ADN recombinante.
En la actualidad los diez productos farmacéuticos de origen biotecnológico de mayor venta movilizan un mercado de US$ 50 mil millones anuales. Nos acercamos rápidamente a la implementación de terapias génicas a partir del transplante nuclear y de la utilización de células madres. Se vislumbra en los próximos 20 años un importante aumento en las expectativas de vida.
En la alimentación, los cultivos transgénicos revolucionaron el agro, dando origen a la denominada agra biotecnología, que permite aumentar considerablemente la producción de cultivos hechos a medida y, de este modo, dar respuesta al crecimiento de la población mundial de los 6000 millones de habitantes actuales a 9000 millones en el año 2050.
Por su parte, el reemplazo parcial de los combustibles fósiles por biocombustibles parece estar cada vez más cerca. Desde el bioetanol y el biodiesel hasta el hidrógeno obtenido mediante procesos catalíticos a partir de los bioalcoholes.
La contribución de la biotecnología en el área de la salud es importante, y basta citar los métodos de diagnóstico de enfermedades a nivel molecular como los anticuerpos monoclonales y los biochips; o los medicamentos de última generación obtenidos a partir de ADN recombinante.
En la actualidad los diez productos farmacéuticos de origen biotecnológico de mayor venta movilizan un mercado de US$ 50 mil millones anuales. Nos acercamos rápidamente a la implementación de terapias génicas a partir del transplante nuclear y de la utilización de células madres. Se vislumbra en los próximos 20 años un importante aumento en las expectativas de vida.
En la alimentación, los cultivos transgénicos revolucionaron el agro, dando origen a la denominada agra biotecnología, que permite aumentar considerablemente la producción de cultivos hechos a medida y, de este modo, dar respuesta al crecimiento de la población mundial de los 6000 millones de habitantes actuales a 9000 millones en el año 2050.
Por su parte, el reemplazo parcial de los combustibles fósiles por biocombustibles parece estar cada vez más cerca. Desde el bioetanol y el biodiesel hasta el hidrógeno obtenido mediante procesos catalíticos a partir de los bioalcoholes.
Sus respuestas en el cuidado del medio ambiente son variadas: tanto en la generación de polímeros biodegradables y la eliminación de sustancias tóxicas de suelos y aguas (bioremediación), como en su contribución al mantenimiento de la biodiversidad a través de la conservación-regeneración de especies.
En medio de la problemática planteada surge una visión del futuro visto desde la biotecnología caracterizado por:

  • El aumento de la calidad y del promedio de vida,
  • Una mejora cualitativa y cuantitativa en la producción de alimentos,
  • El incremento de la utilización de recursos renovables en la industria,
  • Una producción con residuo cero,
  • La preservación de especies,
  • La disminución de cierto fatalismo existente en el postmodernismo,
Es evidente que estamos ingresando en una era biotecnológica, con un mundo más empobrecido, pero tal vez más solidario, que no admite tecnologías contaminantes y centrado en las necesidades primarias de los individuos. En el nuevo contexto socioeconómico, muchas son las respuestas únicas que se esperan de la biotecnología.

Fuente: Bloggers Report. 22 de junio de 2006.